Por Alan Ruiz Berman, Coordinador de Comunicacón-CEDO, Paloma Valdivia, Coordinadora de Educación Ambiental-CEDO y Dennis Caldwell, Especialista en Peces del Desierto en Tucson, AZ.

El Río Sonoyta es un afluente del sistema del Río Colorado que cruza la frontera de Estados Unidos desde el sur de Arizona hasta el norte de Sonora, México, históricamente con su desembocadura en el Golfo de California cerca de Puerto Peñasco. Alguna vez fue un importante ecosistema de agua dulce, pero desapareció debido a las sequías asociadas al cambio climático y al uso excesivo de aguas subterráneas en ambos lados de la frontera. El único alcance de este río que permanece con agua es un segmento intermitente que corre por menos de 1 km.

El histórico Río Sonoyta

El Río Sonoyta fue hogar de varias especies de peces nativos, incluyendo el cachorrito de Sonoyta (Cyprinodon eremus) y el charalito de aleta larga (Agosia chrysogaster), éste último considerado como especie protegida en México. En 2007, CEDO se integró a una iniciativa del gobierno federal EU (US Fish and Wildlife Service, USFWS) y la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, que tenía como fin establecer una serie de “estanques de refugio” para estas dos especies de peces en el norte de Sonora. Uno de esos estanques fue construido en la estación de campo de CEDO (abajo).

El objetivo de esta colaboración es mantener una población saludable de estas especies, dada la inminente amenaza de desaparición de su hábitat natural. Afortunadamente los estanques fueron construidos a tiempo, ya que, desde 2008, los charalitos de aleta larga no han sido encontrados en el Río Sonoyta y actualmente solamente existen en el estanque de CEDO!

Hace algunos días, nuestro colega investigador en este proyecto y además artista, Dennis Caldwell, visitó CEDO ¡y se dio cuenta de que teníamos aproximadamente 100 crías de charalitos en nuestro estanque! Afortunadamente estos peces han logrado reproducirse haciendo sus nidos en la arena de las secciones poco profundas del estanque.

El charalito de aleta larga (Photo por Miguel Angel Grageda, Pinacate)

Este es un logro sin precedentes resultado de la colaboración internacional y un grupo de personas dedicadas que se negaron a renunciar a la existencia de este pequeño pez, y que tomaron en serio la advertencia de que esta especie, la cual fácilmente pasa desapercibida, podría perderse pronto. Los próximos pasos son asegurarse de que la mayoría de los recién nacidos sobrevivan y ampliar su población mediante la construcción de un nuevo estanque, al cual los seguidores de CEDO ya han hecho generosos donativos. Con más donaciones, esperamos crear una exhibición interpretativa sobre los impactos del cambio climático en hábitats y especies regionales y una palapa para que los visitantes puedan observar de manera cómoda a los peces. El 23 de abril, CEDO espera participar en una reunión en el Monumento Nacional Organ Pipe con destacados expertos en peces del desierto ¡que se han unido en esta carrera para salvar los charalitos!

El estanque en el centro de visitantes del Pinacate (abajo) y en la escuela CETMAR en Puerto Peñasco.