Por: Socorro González Barajas y Alan Ruiz Berman

El Día Mundial de los Océanos es un día de reconocimiento establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2009, y se celebra el 8 de junio de 2018. Nuestro océano madre dio vida a este planeta y continúa abrazando a la Tierra con su magia y misterio. Más del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de líquido primordial, rico en vida y circulando constantemente como resultado del calor del sol, generando energía y conectando a las personas a través de vías de comunicación, oportunidades económicas e industriales, conocimiento y exploración, comunidades y biodiversidad , e incluso a través de los impactos humanos que diversas personas están trabajando juntas para resolver. Solo hemos comenzado a explorar las vastas profundidades y extensiones del océano. Si olvidamos la fuerza silenciosa del océano, pronto nos vienen a la memoria calamidades como inundaciones y tormentas – una parte inevitable de la vida junto con el motor climático del planeta. Pero ya sea que vivamos en la costa o en el interior, el océano nos afecta a todos, y todos dependemos de él para nuestra supervivencia.

Un gusano plano adorna una posa marina cerca de la estación de campo de CEDO en Puerto Peñasco, Sonora, México. (Foto por Alan Berman).

El océano es elemental para la existencia de la vida en la Tierra, terrestre y acuática. Nos da nuestro clima habitable y el aire que respiramos, produciendo oxígeno (a través del fitoplancton) y almacenando el exceso de dióxido de carbono y el calor solar. Proporciona la energía que alimenta nuestras sociedades, incluida la energía eólica, petrolera, y hidráulica. Millones de personas también dependen directamente de los océanos para su proteína y su modo de vida, entonces, ¿cómo es que la humanidad sigue abusando de este medio ambiente, saqueando sus recursos naturales y usándolo como basurero? ¿Somos realmente tan miopes, o aún no hemos abrazado una narración común, una de armonía con una madre que nos sostiene, nos sana, y nos enriquece?

Una vista desde abajo hacia arriba (Foto de Alan Berman).

Nosotros en el Centro Intercultural para el Estudio de Desiertos y Océanos (CEDO), sentimos que esto último es cierto. Después de 38 años de estudiar uno de los mares más prístinos del planeta, el Mar de Cortés, hemos aprendido que el océano posee una capacidad increíble para recuperarse. Esto no quiere decir que todo el daño al océano sea reversible, no lo es, pero a veces puede restaurar sus complejas redes de vida, y mucho más rápido que un bosque dadas las condiciones adecuadas. Esto es ciertamente motivo de esperanza. A través de nuestra diversidad de programas interculturales, CEDO está creando una cultura de optimismo oceánico. Creemos que es fundamental dar esperanza, especialmente a las personas que dependen directamente del océano y sus recursos: las comunidades pesqueras tradicionales del Golfo de California.

Basura en Sandy Beach, Puerto Peñasco, MX (Foto por Alan Berman).

CEDO puede ser una pequeña organización al borde de un gran mar, pero nuestra gota está causando un gran revuelo, y las ondas se están extendiendo a lo largo y ancho. Durante 38 años, CEDO ha trabajado enérgicamente para cambiar el rumbo de la degradación, al compartir nuestro aprecio por el océano y enseñar a las personas cómo proteger y cuidar a esta entidad frágil y enigmática. Hemos reunido a los pescadores y sus familias, estudiantes, científicos, empresarios, industriales y tomadores de decisiones en torno a una visión común: “comunidades vibrantes Y ecosistemas saludables“. Alcanzar esta visión implica transparencia, trabajo en equipo, experiencia técnica y tenacidad, junto con la participación voluntaria de todo el espectro de interesados ​​sociales y económicos. La conservación no es un proceso rápido o fácil, pero el progreso es posible y CEDO lo está demostrando.

Una niña local de Puerto Lobos recoge basura en el estuario (Foto por Angeles Sánchez).

En palabras del escritor de ficción H.P. Lovecraft, “más maravilloso que el saber de los viejos y el saber de los libros es el saber secreto del océano: azul, verde, gris, blanco o negro, liso, ondulado o montañoso, ese océano no es silencioso.” En el Día Mundial de los Océanos, reflexionemos sobre la naturaleza del océano y seremos todo menos silenciosos sobre su protección y la de sus muchos habitantes para las generaciones venideras.

2018-05-23T13:02:26+00:00Mayo 23rd, 2018|Cambio Climático, Educación Ambiental, Noticias del CEDO|