El 17 de febrero, 2018 en una mañana asoleada en la ciudad de México, me uní a cientos de personas enfrente de la severa fachada del Museo Tamayo, a reflexionar sobre el destino de el cetáceo en mas peligro de extinción, un pequeño delfín que los Mexicanos llaman la vaquita marina.

La multitud se reúne para la procesión en el Museo Tamayo (Foto de Alan Berman).

“Cual es el sentido de perder otra especie cuando ya se ha perdido la mitad de la diversidad biológica en el planeta en las ultimas cuatro décadas? Que estamos hacienda mal, como individuos, organizaciones, naciones y sociedades globales para precipitar esta crisis de extinciones en masa? Y cual va a ser el resultado de subestimar a este grado la diversidad biológica como parte de nuestro sistema de supervivencia, un sistema tan intricado y complejo que la ciencia aun no puede descifrar del todo.”

El cartel “29 Vaquitas” de CEDO cuelga en la pared del Museo Tamayo al comienzo de la procesión (Foto de Alan Berman).

Estas son algunas de las preguntas que a lo mejor el conservacionista Patricio Robles Gil quería preguntar en la ceremonia que organizo para la vaquita (Phocoena sinus) endémica del Golfo de California, de las cuales existen menos de treinta. Gracias a las redes sociales y a la actualidad del triste tema, hubo gran participación; cientos de niños de escuelas primaria, muchos con dibujos de especies en extinción, representantes de agencias gubernamentales, directores de ONG’s, ecologistas renombrados, fotógrafos, personalidades de televisión y ciudadanos preocupados.

Las mujeres lideran la procesión (Foto de Alan Berman).

Sin embargo, nadie hizo posible la asistencia de algún representante de San Felipe o de Santa Clara, las comunidades pesqueras del Golfo mas afectadas por este tema. Tampoco es seguro que hubieran accedido, dado que las comunidades reprochan al gobierno y al sector de conservación décadas de estrategias inconsistentes y no reguladas. De hecho, una semana después de la procesión en la Ciudad de México, un grupo significante de residentes de San Felipe se unieron para protestar el retraso de pagos por compensación de clausura de las pesquerías, retrasos en la aprobación del requerido estudio sobre el impacto sobre el medio ambiente de la controversial pesquería de corvina (que ocurre también en el hábitat de la Vaquita en la reserva Biosfera del Golfo), y la decisión del gobierno de expandir el refugio de la Vaquita y de aumentar las medidas de ejecución del plan.

Una gigantesca vaquita inflable frecuenta la entrada del museo (Foto de Alan Berman).

“Cada Vaquita que muere en una red, nos duele y afecta profundamente” dijo Robles Gil.  Metafóricamente esto puede ser cierto pero si la tímida y raramente vista creatura muere, nuestra vida continuara “como de costumbre”. Esta actitud de “como de costumbre” es lo que permite actividades ilegales sin regulaciones y sin reportar, como ocurre con la pesca de totoaba (Totoaba macdonaldi) con redes en las que la vaquita muere como daño colateral.

 

La totoaba fue una vez un pez deportivo popular, pero ahora se cosecha exclusivamente para su vejiga natatoria, o búche. El órgano supuestamente medicinal puede alcanzar unos $ 20,000 en el mercado negro en China, mientras que el resto del pescado, a pesar de ser un manjar, se descarta. Debido a que los órganos son más rentables cuando se cosechan de peces maduros, de ocho o más décadas de antigüedad, es difícil cultivarlos en cautiverio.

 

Totoaba macdonaldi y vejigas natatorias confiscadas (Foto cortesía de PROFEPA).

La “economía de la extinción” funciona de manera que reduciendo la población de totoaba, su precio en el Mercado aumenta, con el resultado de que los comerciantes Chinos cobran con la perdida de biodiversidad. Con algunos pescadores amasando fortunas, y otros blandiendo letreros que dicen “nos estamos muriendo de hambre,” los conservacionistas  e interesados encuentran las aguas difíciles de navegar. Además el Mercado negro de totoaba posiblemente esta ligado con poderosos carteles.

Caras de dolor muestran que los ciudadanos comunes se ven profundamente afectados por este problema (Foto de Alan Berman).

Por otro lado hay Pescadores, lideres de comunidades, gente de negocio, políticos y científicos que están auténticamente preocupados por el futuro, y que piensan que un futuro mejor vale mas que el dinero. Hablando con algunas de esas personas, esta claro que existen diferentes perspectivas.

“Es fundamentalmente erróneo enfocar el problema de extinción en una sola especie? (aunque sea tan carismática); es contraproducente manifestar en la Ciudad, tan lejos de las comunidades mas afectadas? O eventos como este, nos unen mas con renovado vigor alrededor de una causa común? Es hora de lamentar lo perdido pero continuar luchando por un futuro mejor sin cometer las mismas fallas que en el pasado?”  En lo que todos estuvimos de acuerdo es que la perdida de este único y frágil ser, nadando en contra de la corriente de la devastación producida por los humanos, representa una crisis nacional y global. Esta procesión al igual que las protestas en San Felipe son llamadas fuertes y claras a la acción.

 

Una niña coloca flores en el altar de la vaquita (Foto de Alan Berman).

La solidaridad de jóvenes y ancianos de diferentes planos socioeconómicos, diferentes profesiones y filosofías fue en mi opinión la esencia de la procesión. Mi tío, cirujano pediatra, que creció a unas cuadras del museo, mi prima antropóloga social de Holanda y el director del Kínder donde asistí estuvieron a mi lado junto con otras caras familiares en el mundo de la conservación. Me sentí honrado de compartir un momento su presencia en este planeta donde ninguno de nosotros va a existir para siempre.

El cráneo de la vaquita en una concha de almeja gigante se pasa por la línea de asistentes a la procesión hasta su lugar de descanso en el Museo Nacional de Antropología (Foto por Arturo Ruiz Molina).

La civilización Azteca es famosa por su relación con la muerte. Los muertos están siempre presentes y regresan a festejar y a compartir una comida y un trago con los vivos. Ahora el cráneo de la vaquita se une a otras reliquias Aztecas en el Museo de Antropología.  La vaquita también pasara a ser parte integral de la cultura Mexicana y si desaparece, su espirito merodeara recordándonos que su vida fue igual de preciosa que la nuestra.

Photo Gallery:

La escultura de Robles Gil es espartana, apocalíptica, de aspecto extraño y conmovedora. El cráneo descansa en forma de herradura con restos de plástico fundido en bronce que el artista recolectó en las playas mexicanas. (Foto de Alan Berman, escultura de P.R.Gil).

Los estudiantes y participantes formaron un pasillo serpenteante, mientras que una procesión, que consistía en una banda (tambores y campanillas), un altar de madera (con una famosa ilustración de una madre y ternera vaquita bajo el mar verde), sostenido de manera impresionante por un grupo de pequeños niños, y un cráneo de vaquita (sostenido en una concha de almeja gigante), pasó entre ellos, seguido por una ráfaga de cámaras y micrófonos (Foto de Alan Berman).

Al llegar a la entrada del Museo Nacional de Antropología, con su fachada de piedra estampada con el águila y la serpiente tradicionales, el reconocido ecologista fronterizo Dr. Exequiel Ezcurra se une a la multitud colocando flores funerarias al pie del altar que ahora descansa. (Foto por Alan Berman).

 

Las niñas de una escuela local sostienen letreros que muestran otras especies en peligro de extinción, mientras que otras llevan flores funerarias (Foto de Alan Berman).

El estimado artista, fotógrafo de vida silvestre y conservacionista, Patricio Robles Gil, pronunció un conmovedor discurso a la entrada del Museo de Antropología (Foto de Alan Berman).

 

Dentro del Museo, sobre el altar de piedra de la entrada, que recuerda la base de una pirámide Azteca, una banda ecléctica interpretó un oscuro y misterioso tributo a la vaquita; recordando extraños sonidos submarinos y misteriosas indicaciones ceremoniales. En mí, la música inspiró la sensación de pérdida desprendida que uno podría sentir en un funeral por un pariente lejano o por alguna vez gran cabeza de estado (Foto de Alan Berman).

 

Los participantes caminan solemnemente en procesión (Foto de Alan Berman).

 

Un hombre local de la ciudad vestido con atuendos eclécticos indígenas pinta las caras de las personas con pintura de guerra roja (Foto de Alan Berman).

 

Una colegiala local recoge flores para el altar de la vaquita mientras lleva puesta una camisa vaquita (Foto de Alan Berman).

 

Una niña lleva su obra de arte de la vaquita al altar (Foto de Alan Berman).

 

La procesión tuvo cientos de asistentes, jóvenes y viejos, de todo el mundo (Foto de Alan Berman).

Después de su tercer año consecutivo en el Golfo de California, la ONG Sea Shepherd ha eliminado 500 redes ilegales con la ayuda de la Armada de México, salvando innumerables animales (Foto de Alan Berman).