Por: Alan Ruiz Berman, Coordinador de Comunicaciones de CEDO en la oficina de Tucson.

CEDO, el Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos, también se encuentra activo en la costa del Pacífico de la Península de la Baja, en una zona de pesca biológicamente rica y comercialmente conocida como el Golfo de Ulloa, llamada así por el capitán de barco Español que se aventuró aquí por galeón a mediados del siglo XVI.

El Golfo de Ulloa, una parte comercial y biológicamente importante del Pacífico Mexicano (Mapa de SAGARPA).

CEDO ha estado trabajando en esta región por cerca de tres años, colaborando con los pescadores locales y el gobierno mexicano (CONAPESCA) para monitorear las actividades pesqueras utilizando tecnología de video y GPS. Este trabajo surgió en gran parte de la preocupación internacional sobre la tortuga boba, o cabezona, Caretta caretta, en peligro de extinción. Esta especie anida en Japón y cruza el Pacífico para alimentarse en estas ricas aguas, a veces solo para terminar enredada en redes de pesca.

Una tortuga boba (Caretta caretta) escapa de una red de arrastre a través de un dispositivo de exclusión de tortugas marinas, o TED por sus siglos en Inglés (Foto cortesía de la NOAA).

El tema de la “pesca incidental” es uno con el que CEDO está muy familiarizado, de nuestro trabajo para proteger a la vaquita marina (Phocoena sinus) en el Alto Golfo de California; la captura secundaria se refiere a cualquier organismo vivo que accidentalmente es capturado en artes de pesca, no lo suficientemente selectivo para la especie objetivo. Las redes de arrastre, y las redes que permanecen en el agua durante largos periodos de tiempo, así como las líneas de pesca con miles de anzuelos que se extienden hasta 100 kilómetros, son algunos ejemplos de artes que inevitablemente atraparán y matarán especies como mamíferos marinos, invertebrados marinos, aves marinas, tortugas marinas y tiburones. Pero, ¿por qué la captura incidental es un problema tan grave?

En la pesca de arrastre de camarón industrial (a gran escala), la gran mayoría de la captura está compuesta por especies no objetivo que luego se descartan. (Foto de los archivos de CEDO).

Ecológicamente, “la captura incidental pone en peligro a las especies protegidas y puede tener consecuencias importantes para las poblaciones, las redes alimentarias y los ecosistemas, ademas de representar un desperdicio inaceptable de los recursos naturales limitados del océano (Crowder y Murawski, 2011). Las razones por las cuales no hemos podido resolver este problema urgente son la falta de programas de monitoreo exhaustivos para evaluar la captura incidental, y proporcionar los datos necesarios (una brecha que CEDO está trabajando para llenar) (Crowder & Murawski, 2011) “. Además, podríamos agregar, los pescadores necesitan fuertes incentivos para cambiar la forma en que pescan, especialmente cuando perciben que cumplir con las regulaciones hace más trabajo por menos ganancias.

Una cámara de video monitoreo a bordo, requerida por la ley Mexicana a bordo de pangas de pesca en esta región, similar a las que usa CEDO pero no igual (Foto de Alan R. Berman).

Alrededor de 2014, México fue presionado por los Estados Unidos para estudiar y prevenir la captura incidental de tortugas marinas, y comenzó a tomar medidas significativas: colocar observadores científicos a bordo de la flota pesquera de pequeña escala en el Golfo de Ulloa, establecer una Zona de Refugios Pesqueros (en 2015), y un límite de mortalidad anual de captura incidental de tortugas marinas. El gobierno actualmente requiere el uso de video y grabación de GPS en barcos pesqueros de pequeña escala cuando no hay un observador presente, y se ha asociado con CEDO para facilitar este programa socialmente y logísticamente difícil.

Nuestro equipo de más de seis empleados del proyecto debe conducir más de 400 millas desde La Paz, B.C.S., solo para recopilar la información. (Foto de los archivos de CEDO).

Los resultados de estudios como este, que permanecerán confidenciales indefinidamente a pedido del gobierno, pueden tener un impacto importante en las decisiones de política internacional. Además, la forma en que se lleva a cabo este trabajo puede facilitar o complicar la ya tensa relación entre las comunidades locales, el gobierno, y el sector de la conservación en esta región; no es raro ver graffiti con consignas como “Tortugueros Fuera”. El objetivo de CEDO es que los pescadores locales en esta región tengan más oportunidades de ganarse la vida en colaboración con los objetivos de conservación, en lugar de enfrentarse constantemente a ellos, y creemos firmemente que somos las personas adecuadas para este desafío.

Las “pangas” de pesca bordean la playa en el Golfo de Ulloa, donde el dedicado personal de CEDO recopila, categoriza y sistematiza datos de video y GPS para evaluar, entre otras cosas, el grado en que las pesquerías locales impactan a las tortugas marinas. (Foto de los archivos de CEDO).

 

 

 

 

2018-05-23T16:52:50+00:00Mayo 23rd, 2018|Noticias del CEDO|