Por Angeles Sánchez, Eleazar López, Paloma Valdivia y Alan Ruiz Berman.

El charrán mínimo o gallito marino menor (Sternula antillarum) es una ave marina, de las más vulnerables dentro de su familia, por lo que se encuentra protegida tanto en México (NOM-059-SEMARNAT-2010) como en Estados Unidos (State Migratory Bird Treaty Act en Estados Unidos). Esta pequeña ave blanca con vuelo elegante, migra en abril desde América del Sur hasta el norte del Golfo de California para reproducirse y anidar. La dieta de los charranes o gallitos es exclusivamente marina, ellos se lanzan “en picada” al mar para capturar peces y calamares. Son esenciales en los ecosistemas marinos y costeros, y a través de sus migraciones, transfieren energía biológica a través del planeta.

El charrán mínimo o gallito marino menor (Sternula antillarum) volando en picada y descansando (Photos tomados del web). Resalta la punta negra de su pico y el parche blanco en su frente. El tamaño también es importante para identificar a las especies de charranes o gallitos marinos.

Las barras de arena en la boca del estero Morúa son el hábitat ideal para que aves marinas como los charranes aniden, ya que se encuentran próximos a sus zonas de alimentación en el mar. El hábitat de los charranes incluye la zona costera y zona marina (pelágica) del norte del Golfo de California, así como los esteros –humedales hipersalinos semicerrados, con fondos arenoso-lodosos y marismas cubiertas de plantas halófitas, o plantas amantes de la sal, los cuales son importantes sitios de alimentación, descanso, anidación y refugio para una gran diversidad de ave migratorias, muchas de las cuales viajan a través de la Ruta Migratoria del Pacífico, para invernar. Mientras que, durante estas migraciones en los meses de invierno, es cuando se tiene la más elevada concentración de aves en los esteros locales, no es sino hasta los meses de primavera y verano (abril a junio) cuando los charranes se cortejan, se aparean y anidan formando colonias. Al estudiar a las colonias de anidación de los charranes podemos conocer también el estado de sus fuentes de alimento, como las sardinas y anchovetas, y al mismo tiempo, adquirir conocimientos sobre toda la red alimenticia.

El área rosa muestra el área de reproducción del charrán mínimo en Norteamérica.

El charrán mínimo se reproduce en colonias de aproximadamente 25 parejas, y cada pareja produce entre uno y cuatro huevos por temporada. Son monógamos, es decir, tienen una sola pareja por temporada. Los huevos eclosionan en un promedio de 21 días y posteriormente, aproximadamente en cinco semanas, las crías pueden volar y pescar solos, aunque los padres los siguen alimentando. Las hembras anidan en el suelo, en zonas arenosas con fragmentos de conchas que puedan camuflajear los huevos, que son color crema con manchas irregulares color café,  también debe haber vegetación dispersa y estar cerca del mar, como en la boca del estero Morúa. La depredación natural no se puede evitar en estas colonias, pero los impactos humanos como el cambio climático, vehículos todo terreno (cuatrimotos), mascotas como perros y el ruido, amenazan la sobrevivencia de las poblaciones. Los disturbios en las colonisa de anidación, pueden destruir directamente los nidos y los pollos, o bien, pueden asustar a los charranes padres, haciendo que abandonen sus nidos y dejen los huevos expuestos al letal calor del sol.

Los científicos de CEDO documentaron la presencia de la colonia de anidación de charrán en Estero Morúa en 1992 y en 2006-07 dieron recomendaciones para un plan de manejo, pero hubo poca respuesta por parte de las autoridades. Es por esto que, desde 2013, se comenzó a involucrar a las comunidades locales en la protección y monitoreo de estas vulnerables aves marinas y sus frágiles nidos (ver datos abajo). Este apoyo ha sido invaluable para llevar a cabo el esfuerzo de CEDO, y este año contamos también con el Morua Club, una organización de la sociedad civil (osc) local, para ayudar a CEDO a proteger las colonias de anidación del charrán del lado Este del estero (31 ° 17 ‘N & 113 ° 26’ W).

Areas de anidación identificadas por CEDO en el Estero Morúa (Archivos CEDO).

 

En un monitoreo de la zona de anidación de esta especie, se sigue un patrón de “corredores” para buscar nidos y huevos (Archivos CEDO).

Las acciones de conservación que serán llevadas a cabo por el Club Morúa y otros participantes interesados bajo la guía y supervisión experta de CEDO, serían:

  1. Cercar (Reforzar el cerco que protege el área de 100m en la cual el acceso peatonal y de vehículos está restringido de manea continua)
  2. Campaña de comunicaición (Llevar a cabo pláticas, distribuir guías de aves, elaborar un folleto)
  3. Señalización en la zona de anidación
  4. Entrenamiento (Hacer recorridos de naturaleza guiados en el estero para identificar y enfatizar la importancia de las aves añidadoras)
  5. Monitoreo (Durante la temporada de anidación se llevarán a cabo seis censos (a pie) realizados por dos personas en la mañana. Comenzaron la última semana de abril y terminarán a finales de junio o principios de Julio, cuando todos los charranes hayan abandonado la colonia. En estos censos, el número total de adultos presents, el número y ubicación de parejas en cortejo, y el número, ubicación y contenido de nidos – huevos vivos o muertos, y/o pollos, se registrarán, así como la presencia de depredadores, disturbios humanos y cualquier evidencia de inundación)

Datos de CEDO, 2012-2017:

Número de esfuerzos de monitoreo por año (Datos de 2017).

Número promedio de huevos contados por año monitoreado

Promedio de aves volando contadas por año monitoreado