Recientemente, CEDO ha invitado a investigadores y estudiantes Mexicanos a ser parte de nuestro Programa de Planificación Espacial Marina del Corredor Puerto Peñasco – Puerto Lobos, contribuyendo con sus investigaciones en colaboración con pescadores locales para identificar y describir la presencia espacial y temporal de ballenas y delfines en esta área.

En la escuela de biología marina más famosa de México, la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) en La Paz, BCS., existe un excelente Programa de Estudios de Mamíferos Marinos (PRIMMA) dirigido por el reconocido Dr. Jorge Urbán, que tiene el objetivo de ampliar nuestro conocimiento científico sobre los mamíferos marinos en el Pacífico mexicano y el Golfo de California. En particular, el Dr. Urbán ha generado una propuesta para identificar áreas prioritarias y crear planes de conservación para las grandes ballenas en el Golfo de California. A Noli, un pescador de Bahía San Jorge, le gusta compartir la experiencia que tuvo trabajando con los investigadores de PRIMMA, en donde fue testigo de un sorprendente avistamiento de alrededor de 30 ballenas azules esta primavera, justo al sur de la Isla San Jorge:

“Fue genial aprender la metodología de monitoreo y al mismo tiempo darme cuenta de que esto podría convertirse en una fuente de trabajo, ya sea ayudando a los investigadores o haciendo recorridos de avistamiento de ballenas. Un negocio sostenible de observación de ballenas en esta región, dirigido por las comunidades locales y que ofrece una oportunidad económica alternativa para la pesca ribereña, es bienvenido. Yo creo que es extremadamente importante conocer el comportamiento de las especies de ballenas encontradas en el Corredor “

 

Noli (centro), además de ser miembro del Grupo Intercomunitario de Pescadores Ribereños en el Programa de Planificación Espacial Marina de CEDO, es el líder del grupo de monitoreo de lobos marinos de la comunidad de Bahía San Jorge, Sonora y asiste a investigadores de la UABCS con el monitoreo de cetáceos en el Corredor Biológico y Pesquero Puerto Peñasco – Puerto Lobos.

Con la ayuda de personas como Noli, CEDO divulga el conocimiento sobre los cetáceos a las comunidades locales e incorpora los hallazgos de la investigación en consideraciones de gestión. Respaldamos profundamente la visión a largo plazo del Dr. Urbán y otros para el manejo prudente y preventivo de estas magníficas especies en el norte del Golfo de California.

El Corredor Biológico y Pesquero Puerto Peñasco-Puerto Lobos, delineado en negro.

El siguiente artículo ha sido traducido y parafraseado por Alan Ruiz Berman, Coordinador de Comunicaciones del CEDO, del autor Omar García-Castañeda et al. (García-Castañeda Omar; Jiménez-López María Esther; Gómez Gallardo-Unzueta Enrique Alejandro; Urbán-Ramírez Jorge. Programa de Investigación de Mamíferos Marinos. Universidad Autónoma de Baja California Sur).

El Golfo de California (GoC) es el hogar de 30 especies de cetáceos, que representan el 35% de su diversidad mundial. En términos generales, todos los mamíferos marinos están protegidos en aguas mexicanas por instituciones gubernamentales como SEMARNAT, que en 2002 declaró como protegidas a todas las grandes ballenas en los mares mexicanos. Desde la década de 1980, las investigaciones realizadas en el Alto Golfo de California han proporcionado un amplio conocimiento sobre los cetáceos de la región, siendo las 7 especies más comunes el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), la orca (Orcinus orca), la marsopa del Golfo de California o vaquita marina (Phocoena sinus), el delfín común (Delphinus spp.), la ballena de aleta (Balaenoptera physalus), la ballena de Bryde (Balaenoptera edeni) y la especie más grande que adorna nuestro planeta azul, la ballena azul (Balaenoptera musculus) * Consulte la guía a continuación.

Una ballena azul, Balaenoptera musculus (Photo por Tony Wu).

El “avistamiento” de ballenas, delfines y lobos marinos es una actividad popular en todo México y en todo el mundo, que puede utilizarse con fines científicos, educativos y / o recreativos, y puede impulsar la economía de las comunidades a través del turismo sostenible. El Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) se ha esforzado por compilar y establecer estándares internacionales de observación de ballenas, y monitorear estas actividades con el fin de minimizar los riesgos para las especies involucradas.

En México, el decreto oficial (NOM-131-SEMARNAT-2010) establece las directrices para el avistamiento de ballenas. Estas pautas incluyen permisos especiales emitidos por el gobierno para los proveedores de servicios certificados y regulaciones relacionadas con la distancia, la velocidad y las maniobras de observación. También se presta especial atención, por ejemplo, a la observación de madres con crías, que son más susceptibles al estrés. Sin embargo, no hay regulaciones que hayan especificado directrices para la observación de delfines y lobos marinos.

Ballena de aleta o rorcual común (Balaenoptera physalus) en las islas del cinturón del Golfo de California (Foto: Maria Johnson, Prescott College).

Bajo estas pautas, el avistamiento de ballenas ha generado importantes beneficios económicos, educativos y culturales en los lugares donde se lleva a cabo, en México la actividad ha crecido rápidamente desde finales de los 90. En 2006 se estimó que esta actividad en Laguna San Ignacio, en la Reserva de Biosfera Vizcaíno de Baja California Sur, generó 10 millones de dólares para la economía local. El modelo de observación de ballenas grises en esta laguna, enfocado en las madres y los ballenatos recién nacidos, es considerado un ejemplo global de implementación de las mejores prácticas, y los residentes han visto claros beneficios económicos y sociales como resultado de un plan de manejo de conservación que da prioridad a las comunidades locales, a diferencia de otras regiones de México como Bahía de Banderas, Nayarit (cerca de Puerto Vallarta)”.

 

Cetáceos Comunes del Golfo de California  

(M. en C. Héctor Pérez Puig, M. en C. Carlos Alberto Barrera, M. en C. Gemma Claudia Rivera, CEDO 2008)