Ya no se permitirá el uso de redes de enmalle dentro del hábitat principal de la vaquita marina en el norte del Golfo de California. La captura incidental de vaquita en este tipo de redes ha sido la principal causa de mortandad de esta especie en peligro de extinción cuya población ha disminuido a menos de 30 individuos. La exclusión temporal de estas redes, establecida en la primavera de 2015 en la parte oeste del norte del Golfo, fue ampliada de manera indefinida el 30 de junio de 2017 mediante un decreto por el Gobierno de México, eliminando de esta manera muchos de los riesgos para la Vaquita.

Sin embargo, la exclusión no atiende toda la problemática. La pesca ilegal continúa, especialmente para la totoaba, otra especie de pez roncador en peligro de extinción y cuya vejiga natatoria tiene un alto valor en el mercado Chino con precios de hasta $20,000 dólares por vejiga. Las redes con las que se captura totoaba se dejan tendidas durante la noche por lo que es muy común que se pierdan y siguen capturando animales representando un riesgo no solo para la vaquita sino para otros mamíferos marinos, tortugas marinas y aves. Hasta que este problema no sea atendido de manera adecuada, hay una gran preocupación sobre la supervivencia de las vaquitas que aún quedan.

Como resultado de lo anterior, el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) ha recomendado que se capturen algunas de las vaquitas y se pongan en un santuario para su protección y posible reproducción y tratar de evitar su extinción. El Gobierno Mexicano ha adoptado estas recomendaciones y en el otoño de 2017 se hará un intento para la captura de vaquita y salvaguardarlas en un santuario marino a lo largo de la costa de San Felipe. Nunca se ha hecho esto con vaquitas marinas y los resultados con otras especies de marsopa han sido muy variados. La captura involucrará el uso de delfines nariz de botella entrenados por la Marina de los Estados Unidos y expertos en marsopas de Noruega quienes trabajarán lado a lado con investigadores del Instituto Nacional de Ecología (INE) de México y de la National Oceanography and Atmospheric Administration (NOAA) de los Estados Unidos. Si el programa es exitoso, algunas de las vaquitas estarán a salvo del continuo riesgo de las redes de enmalle ilegales.

Este esfuerzo extremo está siendo acompañado de otras actividades enfocadas en sacar todas las redes fantasmas del hábitat de la vaquita e incrementar su vigilancia. Se van a definir sitios específicos para el boteo de embarcaciones que ayudarán en el monitoreo de todas las actividades pesqueras y todas las pesquerías contarán con un equipo de monitoreo en tiempo real por lo que será posible conocer dónde y cómo está pescando una embarcación. México doblará el número de inspectores en la región. Se permitirá el uso de artes de pesca que no representen riesgo para la captura incidental de vaquita, tales como las redes en círculo usadas para la curvina golfina y el jurel, y la captura de peces con trampas y palangres así como las pesquerías de buceo y trampas para jaiba. La pesca nocturna será prohibida de manera estricta.

Las pruebas preliminares de equipo de pequeña escala que se realizaron en el último año tuvieron algo de éxito en la captura de camarón cuando se utilizó la suripera, una red que se utiliza comúnmente en Sinaloa. Parece ser que la red es más efectiva en el Golfo de Santa Clara mientras que en San Felipe se ha demostrado que chango ecológico captura camarón. Ya existen permisos de captura comercial para el uso del chango ecológico. Ninguna de estas redes captura vaquita así que representan buenas alternativas. Este otoño las pruebas se extenderán para seguir analizando en su viabilidad comercial.

Estudios recientes de la población de totoaba sugieren la posibilidad de modificar su actual estatus de especie en peligro lo que haría posible obtener permisos para su pesca deportiva. En la pesca deportiva se utiliza anzuelo no redes de enmalle. El Gobierno está contemplando el manejo de esta pesquería a través de una venta limitada de permisos, de forma similar a lo que se utiliza con el borrego cimarrón.

Estas acciones traen esperanzas para el futuro de la vaquita y de la pesca de la región. Nuestro gran reto es crear un sistema donde seres humanos y vaquitas sean compatibles. En verano de 2017 se firmó un memorando de acuerdo entre el Gobierno de México, la Fundación Carlos Slim y la Fundación Leonardo DiCaprio para trabajar en conjunto para salvar a la vaquita pero también para abordar las necesidades de las comunidades que deben cambiar sus modos de vida para alinearlas con la nueva realidad y una forma más sustentable de pescar.

CEDO está participando con un grupo de trabajo para definir un plan de acción para la construcción del desarrollo comunitario y económico. Consideramos que el primer paso es crear un ambiente positivo para trabajar juntos hacia una visión colectiva para vidas sustentables y la preservación de la vaquita. A través de educación e investigación con los pescadores, apoyamos el cambio de artes de pesca, la participación de jóvenes en un certamen ambiental que busca comprometerlos en encontrar soluciones, promoción de alternativas de turismo en las comunidades, CEDO está trabajando en identificar y promover los cambios necesarios. Mientras se están discutiendo los planes y el financiamiento, tu apoyo para mantener un equipo de participación en San Felipe y el Golfo de Santa Clara es crítico.